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Eduardo Amorosi y las bolsas camiseta

Este jueves nos visitó Eduardo Amorosi, quién es profesor de física, asesor comercial de una empresa plástica y parte de la Cámara de industria plástica de Bahía Blanca. El motivo de su visita es tocar el tema de las bolsas camiseta; mitos, verdades, contaminación y mucho más…

Artículos escritos por el profesor:

Bahía Blanca sin bolsas camisetas, Bahía Blanca sin dignidad

En Supermercados se pueden ver carteles con la siguiente inscripción “Bahía Blanca sin camisetas”, “Ganamos en calidad de vida”, sin explicar siquiera cuál es la razón por la cual no entregan camisetas dando a entender lo que no pueden explicar.

Por un lado el objetivo de los supermercados de no gastar y de nuestros gobernantes por la incapacidad de implementar políticas acordes con la sustentabilidad. Pero si esto es inexplicable peor aún es tratar de hacer creer que es una manera de ganar en calidad de vida.

Que queda para los países adelantados que las siguen usando. Tendríamos que decir que están por la premisa contraria perdiendo calidad de vida.

Asombrosamente los habitantes de nuestra querida ciudad tratan de colaborar, aunque se ve claramente que muchos no están de acuerdo. Es que estas dos premisas, “Bahía sin camisetas” y “Ganamos en calidad de vida” son erróneas, mal intencionadas y dirigistas en pro de un objetivo que empieza a cumplirse e incomodando a los clientes de nuestra ciudad que en otros países y en otras ciudades constituyen el foco de esmerada atención.

Se entiende que la comodidad hace a la calidad de vida y una buena bolsa que puede ser reusada como residuo ayuda y mucho a mejorar la calidad de vida, es cómodo al no pensar en comprarlas y uno se ve halagado al salir del súper con una bola fuerte, aséptica, fina, resistente, que seguramente podrá ser utilizada para otros fines. La comodidad y la calidad de vida, sin duda, otorgan dignidad a las personas.

Se ha comprobado que estas bolsas de polietileno tipo camisetas reduce el costo y el consumo pues donde se necesitan unas 20 o más camisetas pequeñas que se venían usando hasta ahora sólo se usan 6 de las del tamaño adecuado y esto sí constituye una comodidad y una mejor manera de vivir.

¿Por qué usar entonces términos que confunden a la ciudadanía que tan dispuesta está a colaborar con el medio ambiente? ¿Por qué no se menciona que después de unos dos meses y medio hay que desechar las bolsas propuestas por los supermercados y la Municipalidad y se va a juntar en el relleno sanitario una verdadera montaña de las mismas?

Que distinto si se entregaran camisetas de un tamaño y espesor adecuado que resisten, pese a su espesor ínfimo, 15kg, resistiendo hasta 1700 veces su propio peso y a su vez impiden el paso de bacterias ya que constituyen una barrera contra las infecciones, según lo comprobado en México con la gripe H1N1.

El costo de éstas perseguidas camisetas no excedería los 40 centavos y además el sobrante de las mismas no irían a parar al relleno sanitario con un sistema fácil de recuperación. Al no emitir una Ley u Ordenanza, la Municipalidad ha realizado un acuerdo con los súper.

Es de esperar que algunos de ellos tomen nota de semejante error y comiencen a entregar un artículo que hace al confort, a la calidad de vida y hace que los clientes no tengan que ir arrastrando bolsas inconvenientes ecológicamente e inseguras para la salud por los microbios que conviven en la misma. Por algo los países del primer mundo no las usan.

Eduardo Amorosi
Profesor de Física


 

Lo que nadie dice de las bolsas de supermercado

Hay una coincidencia casi generalizada sobre la no utilización de las bolsas camisetas; sin embargo no se ha escuchado nada sobre el eventual perjuicio que estas causarían.

Son resistentes, livianas, asépticas, ocupan poco volumen, no contribuyen al calentamiento global, en su elaboración se utiliza escasa cantidad de agua y energía por lo que se considera al plástico protector del medio ambiente. Además su reuso es indicado como bolsa de residuo, para guardar o trasladar diversos artículos lo que hace que sus aplicaciones y ventajas sean múltiples. Incluso su reciclado es fácil y económico, por eso el Primer Mundo las sigue usando.

A su vez, es extraño que se intente reemplazarlas por otras bolsas que han sido rechazadas en Europa y Estados Unidos por su peligrosidad al ir trasladando gérmenes y bacterias, que podrían contagiar algunas patologías como alergias, eczemas, etc. Después de no mucho, cuando haya que reemplazarlas por su deterioro, van a ir al relleno sanitario causando un problema no menor por la cantidad y el volumen que ocupan, seguramente por mayor que la totalidad de bolsas de plástico utilizadas si no se las sacara de circulación.

Sin duda es difícil comprender todo este movimiento en pro de una situación ecológica mal entendida. Uno se pregunta si detrás de esto no habría una razón económica para descartar su uso.

Lamentablemente la sociedad bahiense se encuentra bajo una fuerte presión dirigida a abandonar la utilización de las mismas sin evaluar lo más importante como es la comodidad para trasladar mercadería desde el supermercado. El uso responsable de las mismas contribuye a la calidad de vida de las personas. Así lo han entendido las sociedades más avanzadas que las utilizan con inscripciones alentado el reciclado.

La incapacidad de nuestros gobernantes para implementar un sistema práctico y sencillo a fin de sacarlas de circulación e impedir que lleguen al relleno sanitario o a la vía pública convierten a la ciudadanía equivocadamente en colaboradores de una cuestión medioambiental mal interpretada. Mundialmente está comprobado que la prohibición no disminuye la cantidad de plástico en circulación.

Mucho se ha hablado de la no utilización de dichas bolsas. Por otra parte, no existe ninguna ordenanza en tal sentido. Por lo tanto, aquel comerciante que quiera entregar las mismas para comodidad de sus clientes puede hacerlo libremente.

Eduardo Amorosi

Profesor de Física

 

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